domingo, 13 de enero de 2008

EL SEÑOR O

El Señor O y su mirada triste*

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Caminaba aquella tarde la niña de medias violeta, silenciosa como siempre, por losvericuetos entramados de la galaxia de lo intangible. Había perdido su bota gris y con ella, la confianza en sí misma y sus ganas de soñar. Patoja y maltrecha, derramaba lágrimas de leche que marcaban caminos de dolor y soledad en su rostro pequeño, en su boca prominente, en sus largas piernas, en sus dientes chuecos. Se alzó entonces de hombros de guambra malcriada y se tiró barriga al cielo para contemplar la nada. Pasó así quizá días, quizá medio siglo.
Cuando parecía por fin caer en el sueño eterno e irremediable, súbitamente una imagen fabulosa se prendió en el azul oscuro. Era una foto maravillosa que le recordaba su infancia de piruetas imposibles, de vuelos de brazos extendidos, de chocolate caliente con empanadas de viento. La niña de medias violeta extendió sus manos elásticas hasta acariciarla y su con dedo delgadito, le escribió epígrafe debajo. Era una pequeña rima que reflejaba su emoción suprema. Luego se incorporó y continuó su peregrinar.
No arrastraba ni dos veces su pie desbotado cuando sintió una mano estrechándola por detrás contra su pecho. Trató de huir, pero la cojera y el tic-tac del corazón del extraño, tan familiar, tan cálido, tan nido, no lograron más que sus largas piernas se acurrucaran y sus dientes chuecos dibujaran a los tiempos una sonrisa.El señor O, como se presentó, comenzó a relatarle un cuento con su voz tibiay profunda, mientras sus manos alfareras deshacían a la niña de medias violeta y la recreaban en nuevos universos, en nuevos mundos. Allí estar descalzo era la regla, allí no importaba perder las botas o el final del cuento.La ansiedad de la pequeña por conocer al señor O era imparable. Con sus yemas-ojos comenzó a dibujar a un poeta de barbas sabias, con mente analítica y corazón de panela. Sintió sus manos y en ellas descubrió a un anónimo pintor de imágenes cotidianas, a un verdadero devorador de mundos.Al fin, tornó su rostro pequeño... El señor O se presentó con la melancolía aprisionada en sus largas pestañas, con profundos mares de sensaciones, con tormentas de emociones contenidas. La niña se conmovió con su mirar que vagaba por dimensiones desconocidas pero que en chispazos de luz, mostraba toda la magia de su interior, pero siempre a cuentagotas.Lo sintió amigo, camarada, yunta, amante... Tal vez él sintió lo mismo.Pero al señor O le bastó un parpadeo para comerse a la niña, engulló como tallarines una a una sus medias violetas, se comió de postre su chulla bota, se bebió como refresco sus lágrimas blancas, chupó los huesos de sus largas piernas, destruyó a mordiscos su boca prominente y con ella se llevó a todo el universo.Aún así, al señor O siempre le faltarán imágenes para explicar el suyo.





Manu

martes, 22 de mayo de 2007


¿Cómo hemos sobrevivido a nuestra infancia?

Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos en la España de antes:

Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bag; Hacíamos viajes de 10-12 h., con cinco personas en un 600, y no sufríamos el síndrome de la clase turista.

No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.

Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas ni codos.

Los columpios eran de metal y con esquinas en pico, y jugábamos a "lo que hace la madre hacen los hijos", esto es a ver quien era él mas bestia.

Pasábamos horas construyendo nuestros "vehículos" con trozos de rodamientos para bajar por las cuestas y sólo entonces descubríamos que nos habíamos olvidado de los frenos. Después de chocar con algún árbol, aprendimos a
resolver el problema.

Jugábamos a "churro va" y al pañuelo y nadie sufrió hernias ni dislocaciones Vertebrales.

Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y solo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle. Nadie podía localizarnos.

Eso sí, nos buscábamos maderas en los contenedores o donde fuera y hacíamos una fogata para asar patatas y contar historias de miedo.

No había móviles. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables.

Nos abríamos la cabeza jugando a guerra de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con Mercromina y unos puntos. La mitad de los compañeros de clase tenía la barbilla rota o algún diente mellado. ..


Tuvimos peleas y nos partíamos la cara unos a otros y aprendimos a superarlo. Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila que rara vez, tenía refuerzo para los hombros y mucho menos ruedas.

Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.

Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagio de nada. Solo nos contagiábamos los piojos en el cole. Cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente.

No tuvimos Playstations, Nintendo 64, vídeo juegos, 99 canales de televisión, películas en vídeo, sonido sourround, móviles, ordenadores ni Internet, pero nos lo pasábamos de lo lindo tirándonos globos llenos de agua y tirándonos por los suelos destrozando la ropa.

Nosotros sí tuvimos amigos. Quedábamos con ellos y salíamos. O ni siquiera quedábamos, salíamos ala calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a las chapas, al peón, a las bolas, a la lima, al rescate..., en fin tecnología punta...

Íbamos en bici o andando hasta su casa y llamábamos ala puerta. Imagínense!, sin pedir permiso a los padres, nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel sin ningún responsable ¿Cómo lo conseguimos?

Hicimos juegos con palos y balones de fútbol improvisados, y comimos pipas
y aunque nos dijeron que pasaría, nunca nos crecieron en la tripa ni tuvieron
que operarnos para sacarlas.

Bebíamos agua directamente del grifo de las fuentes de los parques, agua in embotellar.

Íbamos a cazar lagartijas y pájaros con la "escopeta de perdigones", y los tirachinas hechos de una rama, antes de ser mayores de edad y sin adultos, DIOS MíO!!



En los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos, los que no lo hacían, tuvieron que aprender a lidiar con la decepción.

Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repitieron curso. Que horror, no inventaban exámenes extra, y ligábamos con las chicas persiguiéndolas para tocarles el culo y jugando a beso, verdad y atrevimiento, no en un chat diciendo :) :D:P

Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si trasgredíamos alguna ley, era inadmisible, si acaso nos soltaban un guantazo o un zapatillazo.

Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello. ¿Tú eres uno de ellos?



Enhorabuena!




Manu

¿Qué cuántos años tengo?

¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo:Gritar sin miedo lo que pienso...Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso,
o lo desconocido...
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuantos años tengo! ¡No quiero pensar en ello!Pues unos dicen que ya soy viejo,
y otras que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,
Si no lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos,rectificar caminos y atesorar éxitos.

Ahora no tienen porque decir:¡Estás muy joven, no lo lograrás!¡Estas muy viejo, ya no podrás!Tengo la edad en que las cosas se miran con más
calma, pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños,
se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones, se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor,a veces es una loca llamarada,ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.Y otras es un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuantos años tengo?No necesito con un número marcar,
pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas...

¡Valen mucho más que eso!
¡Qué importa si cumplo cuarenta, cincuenta o sesenta!Pues lo que importa:¡Es la edad que siento!

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.Para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.

¿Qué cuantos años tengo?

¡Eso a quien le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.



Manu

domingo, 13 de mayo de 2007


TIEMPO PERDIDO

Pierdo mi tiempo buscándome en tus poemas, esos poemas que revelan tantas cosas de tu alma. Poemas de pasión, de tus aventuras con todas esas mujeres a las cuales les he tenido envidia.
Siento que pertenezco con tus exnovias, pero el titulo no me pertenece propiamente, ya llevamos 10 meses viviendo bajo el mismo techo, 2 años de sincera amistad, y 3 meses durmiendo juntos, pero aun así, no soy lo suficiente para inspirarte de cualquier modo.
Un día, mientras coqueteabas con otra mujer en nuestra casa, entraste a mi cuarto y borracho me confesaste que a veces sentías que no me valorabas, que deseabas tratarme mejor, y pensé que las cosas iban a mejorar, que tal vez volveríamos a ser como antes, como esa semana que dormimos juntos todos los días, o tal vez a esa amistad tan valiosa que llenaba mis días de risa y alegría.
La semana después besaste a esa mujer, los dos borrachos, y ella no realmente interesada (te boto unos días después de todo, ¿no?) y yo de mensa aquí sigo, queriéndote con todo mi corazón.
Sé que te amo, realmente y puramente, pero también sé que no estoy enamorada.
Quiero besar tu boca, pero no en una manera sexual, pero para ver si con un beso te puedo expresar todas las cosas que están dentro de mí.
Yo sé que te desespero, y me da miedo que algún día, en tu desesperación, realmente me propines ese golpe que veo en tus ojos me quieres dar, y aunque después te destrozarías moralmente por haberlo hecho, la violencia a veces es palpable cuando hablas conmigo.
Ya no sé qué hacer, siento que soy tu clavo para sacar un clavo, que soy mejor que si te masturbaras, pero aunque el sexo sea grandioso, al final falta algo, lo que antes no faltaba, lo que antes nos llenaba, y ahora buscamos en el sexo semiviolento que cambiamos por el tierno amor que nos hacíamos.
Perdón por haberte decepcionado, perdón por no ser algo más para ti, siento que ya lo intenté todo, y que no es ni mi culpa ni la tuya, pero ya no te quiero verte doler.
Tal vez estamos demasiado involucrados, y quieres distancia entre los dos, pero por todo lo que ha pasado, no cambiaria nada.



Manu

MISIVA SIN DESTINO….

En un sobre hilvanado con hilos de lino fino...te envió esta carta. Esta carta viene perfumada con el aroma de mi cuerpo, y va impregnada con el aliento del último beso que nos dimos.
En esta carta te digo las cosas que no pude decirte antes. Ahora te hago partícipe de mis anhelos, de mis dudas y mis sueños.
Cuando me enamoré de tí hasta el cielo me elevé, podía tocar las estrellas con la yema de mis dedos...las acariciaba y les hablaba de tí. Las muy coquetas te sonreían con su luz y desde el firmamento alumbraban tu camino y te daban mis mensajes de amor.
Hoy deseo decirte que...tu amor me dio vida, me dio alegría, me dio ilusión y me infundió fe. Tu amor despertó la pasión que dormía en mí. Te compuse versos y te dedique canciones de amor.
Tu amor me infundió sentimientos irracionales, sentimientos que iban en contra de mi ética moral y religiosa...aún así te seguí amando.

No me importo ir en contra de mis principios, por ti lo hubiera dado todo. Podrás decir que te amé con un amor irreflexivo, tal vez así fue el amor que sentí, o aun siento por tí. Irreflexivo, desequilibrado y tal vez hasta imprudente...
...No me avergüenzo de ello, así es mi manera de amar. Cuando entrego mi corazón a alguien, lo entrego completamente. Como también entrego mi pasión absoluta, en otras palabras, entrego todo lo mejor de mi. Te lo expresé siempre...
...Te decía que deseaba darte lo mejor de mi persona. Contigo me sentía vivir en la gloria. No me arrepiento de haberte conocido, porque contigo aprendí a ver el amor en todas sus dimensiones.
¿Recuerdas cuando echaste la Rosa blanca en las aguas, desde el muelle de viña del mar? Echaste esa rosa al mar para que cruzara los océanos y me llegara hasta aquí, hablando (simbólicamente) claro. Aquí recibí esa linda flor, y la contemplaba en mis tiempos de nostalgia...Cada vez que la veía, pensaba en ti...
...Pensaba en el tierno beso que le diste antes de arrojarla al agua. ¡Que flor tan afortunada! Ella tuvo la dicha de sentir el roce de tus labios en sus delicados pétalos y su aroma se impregno en tu piel...
En mis momentos de soledad percibía su aroma y rozaba suavemente sus pétalos con mis labios, de esa forma sentía tus labios sobre los míos.También recuerdo las frecuentes conversaciones que tuvimos por teléfono, especialmente una. Recuerdo que en esa ocasión tuvimos una conversación muy prolongada. Hablamos de todo un poco y reímos como nunca...¿Lo recuerdas?...
Recuerdo tus palabras de amor, me expresabas tanto amor, que me parecía estar viviendo un sueño, me decías que me amabas y me lo repetías hasta el cansancio. ¡Como olvidarlo si aún tengo el timbre de tu voz en mis oídos!Sin exageración alguna, esa vez me expresaste un te amo como unas diez veces seguidas.
Me expresaste amor hasta quedar sin aliento. Sabias muy bien como transportarme hasta el cielo, aún sin "tocarlo"...
Solías ser muy tierno, dulce, apasionado y también me hacías reír hasta el cansancio, con tus bromas. Tu buen humor es algo que he admirado desde el primer día que te conocí, creo que por eso me cautivaste. El día que te conocí me hiciste reír con tus ocurrencias, captaste mi atención con tu carácter tan peculiar, realmente me deslumbraste. Así comenzó lo nuestro...¿Lo recuerdas?...
Te cuestiono como si estuvieras presente, disculpa, siempre te he hablado así, como si mis ojos estuvieran viéndose en los tuyos.
¿Sabes?... El otro día, uno de tantos días en los que regularmente pienso en ti, recordaba algo, algo muy importante para mi... Recordaba la noche que prometiste venir a mi encuentro, lo juraste por la memoria de tu difunto padre. A veces hacemos promesas sin poder cumplirlas. Recordaba en lo bello que fue escuchar esa promesa.

No te estoy reprochando nada, solo quiero que tengas presente que fue muy hermoso de tu parte prometerme eso. Tal vez en aquel entonces, el amor que sentías por mi era tan inmenso...que te hizo decir cosas lindas.
A veces contemplo el firmamento en noches despejadas, y al mirar las estrellas pienso en ti...y me viene a la mente la canción de Rocío Durcal, esa que te hice escuchar por teléfono...se titula, “Quédate conmigo esta noche”...


¿La recuerdas?...
...Siempre que miro las estrellas me acuerdo de ti, y de esa canción que te dedique aquella noche. Al comienzo de la primera estrofa te quedaste muy callado, escuchaste la canción con mucha paciencia. Y Cuando se termino, me diste las gracias, para luego decirme que te gusto mucho. Recuerdo que suspirabas profundamente, yo podía escuchar tu respiración agitada a través de la línea telefónica...Hasta hiciste una broma, dijiste que no sabias si sufrías del corazón, o suspirabas profundamente por el gran amor que sentías por mi.
A veces te comportabas como un chiquillo mimado, eras mi chiquillo mimado, incluso, en ocasiones solía llamarte así, mi chiquillo... ¿lo recuerdas?
Cuando te sentías agotado y triste, acudías a mis brazos, yo te recibía siempre con una sonrisa en mi rostro. Te daba amor, te daba mi pasión, mi ternura y todo mi afecto, tu eras para mi...¡mi todo!
Eras mi amante perfecto, mi compañero predilecto, ante mis ojos, eras el hombre ideal. Ahora al recordarte, no me siento triste por lo que un día fue, porque me han quedado todos los hermosos recuerdos. Se muy bien que no puedo vivir solo de recuerdos, sin embargo, son tus recuerdos los que hasta ahora han mantenido viva mi ilusión.
¿Te seguiré amando?...
...Esa pregunta la he repetido muchísimas veces. A veces mi respuesta es sí, otras veces es no. Realmente no sé si he dejado de amarte. He tenido oportunidades para rehacer mi vida. Pero al pensar en todo el daño que podría causar a cierta persona, me he acobardado, y nunca he tenido el valor suficiente como para darle oportunidad a otras personas...
Tú mas que nadie conoce mi manera de pensar, siempre le he temido a la infidelidad. Contigo fui infiel con el pensamiento, lo sé, eso cuenta como infidelidad...Porque se es infiel hasta con el pensamiento. ¡Te amaba tanto!...Que me hubiera entregado a ti, por amor.
¿Sabes?...Hace poco, conocí a una persona que me cautivó, eso sentí al poco tiempo después de haberlo conocido. Una persona lindísima, muy parecido a ti en carácter...
Al irlo tratando comenzaba a sentir algo por él. Cometí la torpeza de expresarle mi sentir, tu me conoces muy bien y cuando siento algo lo digo sin miedo alguno, sin pensar en las consecuencias...

...Él, desde el principio de nuestra amistad me hizo participe de sus sentimientos hacia otra persona, siempre demostró amor por esa persona... ¿Te imaginas?..fue su primer y gran amor, eso creo, porque eso era lo que veía en él, amor, mucho amor y sufrimiento por ella.

Él sufría por ella, y yo por ti, éramos como dos náufragos en la deriva, dos almas que unió la soledad...
...Dos almas que se tuvieron que alejar del uno del otro...
Él, por no ilusionarme se comenzó a alejar de mi. No pudo desterrar de su corazón a su amada...Y ahora me pregunto...
¿Comencé a sentir algo por él, sólo porque en él, te miraba a ti? ...No lo sé, realmente no lo sé. No me llegue a enamorar de él, pero tampoco niego que llegue a sentir algo muy lindo por él.
Creo que nadie podrá borrarte de mi mente, y sacarte de mi corazón. Hasta ahora nadie ha sido capaz de cautivarme como un día lo hiciste tú...
¿Eso es amor o pecado?...
La respuesta son las dos cosas...Amor, por el sentimiento tan bello que un día hiciste que naciera en mi corazón, y pecado, por amar a alguien cuando me está prohibido amar.
Nunca hicimos el amor, pero pudimos vivir y sentir la gran pasión que nos quemaba las entrañas. Pude palpar tu piel, y sentir tus apasionadas caricias. Pude saborear tus besos, y sentir en mi cuerpo tus manos temblorosas cuando recorrías con ellas cada centímetro de mi piel.
Lo que tu y yo vivimos fue algo muy especial...Y creo que nunca te podré olvidar. Tu recuerdo vivirá para siempre en mi memoria, ¿sabes?...
...Podría ir a buscarte hasta el fin del mundo...
Pero, ¿para qué? ...Ya nada tiene caso, porque haz dejado en mi, dudas, muchas dudas. Esas dudas corroen el alma, ante todo, está mi orgullo de mujer, y jamás buscaré a alguien que no sé con certeza si verdaderamente me amó...





Yo sentí que me amaste en nuestro momento, sentía tu gran amor en mi...Pero acaso, ¿un amor así tan rápido se olvida?
O verdaderamente, te alejaste por no hacerme sufrir. ¿Realmente se puede hacer eso?...
¿Se puede dejar ir al verdadero amor, solo por pensar que no somos capaz de hacer feliz al ser amado?
Las respuestas amado mío, realmente no las sé, no tengo ninguna respuesta a mis preguntas, como tampoco tengo disipadas las dudas.

¿Estaré destinada a amar para siempre a un recuerdo?
¿Podrá mi corazón vivir sin una ilusión todo el tiempo?
¿Volveré a Soñar, como me hiciste soñar tú?
¿Volveré a encontrar a alguien como tú?
No tengo respuestas a mis preguntas, solo quiero que guardes en tu corazón y en tu memoria...esta carta que hoy redactó mi corazón para ti.


Manu

jueves, 3 de mayo de 2007

El Arte de los Privilegiados

Vi la costa retroceder y supe que algo andaba mal, corrí desesperado porque el instinto me lo pedía. La bahía fue una gran fotografía en un momento y después nos devoro.
Solo mire tu parte de la metamorfosis, aunque me enamore de tus ojos que no cambian.
No suena convincente que la soledad sea tan fiel, me gusta tu miel, eres dulce y natural como la isla que no sabe de amores sino de naufragios. Ahora tu propio gobierno te traiciona, tu quedas siendo el enemigo popular por un producto de injusticias, yo yo estoy encerrado pero me rió de tu desgracia porque los muros hablan y murmuran la pasión prohibida de dos polos negativos que no se van a atraer.

Tú me puedes sacar todo pero si ella se quiere quedar aquí, ella se queda. Eras parte de una dinastía, el oro tenia mas valor brillando a tu alrededor, yo supe de tu fragilidad y nunca confesé, no fue por temor al poder, fue temor de que llegue el momento y tener que elegir entre la luna y el sol, ya no volveremos a verlos jugar con el día, pasándoselo de mano en mano, ya lo sabemos pero no aceptaremos tan grande injusticia, jamás aceptaremos que uno reine y el otro desaparezca para siempre.
Yo te invito a mi mundo, quiero enseñarte lo que es dejarse llevar, quiero mostrarte lo que se ve si cierras los ojos y abres el corazón, quiero que aprendas que hay mucho más que la realidad si tienes la suficiente fragilidad como para sentir.
Es muy ambigua la situación: Siento que extraño a una extraña porque nunca entendí tu adiós.





Manu

CUANDO ESTEMOS VIEJITOS

Cuando estemos viejos y se nos acorte el paisaje en los ojos, y el sol del invierno se nos ponga flojo, y nos cachetee la cara el espejo.

Cuando estemos viejos y tiemblen mis manos al tomar las tuyas, y nos falte el llanto la risa y la bulla de esos diablillos que ya estarán lejos.

Cuando estemos viejos, cuando estemos solos, cuando no haya nada, y nos duela todo.

Cuando solo exista la casa vacía y anden en silencio tu sombra y la mía...nos querremos tanto! que nuestro cariño, llenará la ausencia de esos chiquillos...

Cuando estemos viejos yo te lo prometo, compañera mía! serán nuestros años plenos de dulzura serán nuestras horas llenas de poesía andaremos juntos, viejitos inquietos las 4 estaciones de un mundo de nietos y verás, mi vida, que miente el espejo pues seremos novios cuando...estemos viejos...

MANU