jueves, 3 de mayo de 2007

El Arte de los Privilegiados

Vi la costa retroceder y supe que algo andaba mal, corrí desesperado porque el instinto me lo pedía. La bahía fue una gran fotografía en un momento y después nos devoro.
Solo mire tu parte de la metamorfosis, aunque me enamore de tus ojos que no cambian.
No suena convincente que la soledad sea tan fiel, me gusta tu miel, eres dulce y natural como la isla que no sabe de amores sino de naufragios. Ahora tu propio gobierno te traiciona, tu quedas siendo el enemigo popular por un producto de injusticias, yo yo estoy encerrado pero me rió de tu desgracia porque los muros hablan y murmuran la pasión prohibida de dos polos negativos que no se van a atraer.

Tú me puedes sacar todo pero si ella se quiere quedar aquí, ella se queda. Eras parte de una dinastía, el oro tenia mas valor brillando a tu alrededor, yo supe de tu fragilidad y nunca confesé, no fue por temor al poder, fue temor de que llegue el momento y tener que elegir entre la luna y el sol, ya no volveremos a verlos jugar con el día, pasándoselo de mano en mano, ya lo sabemos pero no aceptaremos tan grande injusticia, jamás aceptaremos que uno reine y el otro desaparezca para siempre.
Yo te invito a mi mundo, quiero enseñarte lo que es dejarse llevar, quiero mostrarte lo que se ve si cierras los ojos y abres el corazón, quiero que aprendas que hay mucho más que la realidad si tienes la suficiente fragilidad como para sentir.
Es muy ambigua la situación: Siento que extraño a una extraña porque nunca entendí tu adiós.





Manu

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