martes, 22 de mayo de 2007


¿Cómo hemos sobrevivido a nuestra infancia?

Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos en la España de antes:

Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bag; Hacíamos viajes de 10-12 h., con cinco personas en un 600, y no sufríamos el síndrome de la clase turista.

No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.

Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas ni codos.

Los columpios eran de metal y con esquinas en pico, y jugábamos a "lo que hace la madre hacen los hijos", esto es a ver quien era él mas bestia.

Pasábamos horas construyendo nuestros "vehículos" con trozos de rodamientos para bajar por las cuestas y sólo entonces descubríamos que nos habíamos olvidado de los frenos. Después de chocar con algún árbol, aprendimos a
resolver el problema.

Jugábamos a "churro va" y al pañuelo y nadie sufrió hernias ni dislocaciones Vertebrales.

Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y solo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle. Nadie podía localizarnos.

Eso sí, nos buscábamos maderas en los contenedores o donde fuera y hacíamos una fogata para asar patatas y contar historias de miedo.

No había móviles. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables.

Nos abríamos la cabeza jugando a guerra de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con Mercromina y unos puntos. La mitad de los compañeros de clase tenía la barbilla rota o algún diente mellado. ..


Tuvimos peleas y nos partíamos la cara unos a otros y aprendimos a superarlo. Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila que rara vez, tenía refuerzo para los hombros y mucho menos ruedas.

Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.

Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagio de nada. Solo nos contagiábamos los piojos en el cole. Cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente.

No tuvimos Playstations, Nintendo 64, vídeo juegos, 99 canales de televisión, películas en vídeo, sonido sourround, móviles, ordenadores ni Internet, pero nos lo pasábamos de lo lindo tirándonos globos llenos de agua y tirándonos por los suelos destrozando la ropa.

Nosotros sí tuvimos amigos. Quedábamos con ellos y salíamos. O ni siquiera quedábamos, salíamos ala calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a las chapas, al peón, a las bolas, a la lima, al rescate..., en fin tecnología punta...

Íbamos en bici o andando hasta su casa y llamábamos ala puerta. Imagínense!, sin pedir permiso a los padres, nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel sin ningún responsable ¿Cómo lo conseguimos?

Hicimos juegos con palos y balones de fútbol improvisados, y comimos pipas
y aunque nos dijeron que pasaría, nunca nos crecieron en la tripa ni tuvieron
que operarnos para sacarlas.

Bebíamos agua directamente del grifo de las fuentes de los parques, agua in embotellar.

Íbamos a cazar lagartijas y pájaros con la "escopeta de perdigones", y los tirachinas hechos de una rama, antes de ser mayores de edad y sin adultos, DIOS MíO!!



En los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos, los que no lo hacían, tuvieron que aprender a lidiar con la decepción.

Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repitieron curso. Que horror, no inventaban exámenes extra, y ligábamos con las chicas persiguiéndolas para tocarles el culo y jugando a beso, verdad y atrevimiento, no en un chat diciendo :) :D:P

Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si trasgredíamos alguna ley, era inadmisible, si acaso nos soltaban un guantazo o un zapatillazo.

Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello. ¿Tú eres uno de ellos?



Enhorabuena!




Manu

¿Qué cuántos años tengo?

¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo:Gritar sin miedo lo que pienso...Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso,
o lo desconocido...
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuantos años tengo! ¡No quiero pensar en ello!Pues unos dicen que ya soy viejo,
y otras que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,
Si no lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos,rectificar caminos y atesorar éxitos.

Ahora no tienen porque decir:¡Estás muy joven, no lo lograrás!¡Estas muy viejo, ya no podrás!Tengo la edad en que las cosas se miran con más
calma, pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños,
se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones, se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor,a veces es una loca llamarada,ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.Y otras es un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuantos años tengo?No necesito con un número marcar,
pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas...

¡Valen mucho más que eso!
¡Qué importa si cumplo cuarenta, cincuenta o sesenta!Pues lo que importa:¡Es la edad que siento!

Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.Para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.

¿Qué cuantos años tengo?

¡Eso a quien le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.



Manu

domingo, 13 de mayo de 2007


TIEMPO PERDIDO

Pierdo mi tiempo buscándome en tus poemas, esos poemas que revelan tantas cosas de tu alma. Poemas de pasión, de tus aventuras con todas esas mujeres a las cuales les he tenido envidia.
Siento que pertenezco con tus exnovias, pero el titulo no me pertenece propiamente, ya llevamos 10 meses viviendo bajo el mismo techo, 2 años de sincera amistad, y 3 meses durmiendo juntos, pero aun así, no soy lo suficiente para inspirarte de cualquier modo.
Un día, mientras coqueteabas con otra mujer en nuestra casa, entraste a mi cuarto y borracho me confesaste que a veces sentías que no me valorabas, que deseabas tratarme mejor, y pensé que las cosas iban a mejorar, que tal vez volveríamos a ser como antes, como esa semana que dormimos juntos todos los días, o tal vez a esa amistad tan valiosa que llenaba mis días de risa y alegría.
La semana después besaste a esa mujer, los dos borrachos, y ella no realmente interesada (te boto unos días después de todo, ¿no?) y yo de mensa aquí sigo, queriéndote con todo mi corazón.
Sé que te amo, realmente y puramente, pero también sé que no estoy enamorada.
Quiero besar tu boca, pero no en una manera sexual, pero para ver si con un beso te puedo expresar todas las cosas que están dentro de mí.
Yo sé que te desespero, y me da miedo que algún día, en tu desesperación, realmente me propines ese golpe que veo en tus ojos me quieres dar, y aunque después te destrozarías moralmente por haberlo hecho, la violencia a veces es palpable cuando hablas conmigo.
Ya no sé qué hacer, siento que soy tu clavo para sacar un clavo, que soy mejor que si te masturbaras, pero aunque el sexo sea grandioso, al final falta algo, lo que antes no faltaba, lo que antes nos llenaba, y ahora buscamos en el sexo semiviolento que cambiamos por el tierno amor que nos hacíamos.
Perdón por haberte decepcionado, perdón por no ser algo más para ti, siento que ya lo intenté todo, y que no es ni mi culpa ni la tuya, pero ya no te quiero verte doler.
Tal vez estamos demasiado involucrados, y quieres distancia entre los dos, pero por todo lo que ha pasado, no cambiaria nada.



Manu

MISIVA SIN DESTINO….

En un sobre hilvanado con hilos de lino fino...te envió esta carta. Esta carta viene perfumada con el aroma de mi cuerpo, y va impregnada con el aliento del último beso que nos dimos.
En esta carta te digo las cosas que no pude decirte antes. Ahora te hago partícipe de mis anhelos, de mis dudas y mis sueños.
Cuando me enamoré de tí hasta el cielo me elevé, podía tocar las estrellas con la yema de mis dedos...las acariciaba y les hablaba de tí. Las muy coquetas te sonreían con su luz y desde el firmamento alumbraban tu camino y te daban mis mensajes de amor.
Hoy deseo decirte que...tu amor me dio vida, me dio alegría, me dio ilusión y me infundió fe. Tu amor despertó la pasión que dormía en mí. Te compuse versos y te dedique canciones de amor.
Tu amor me infundió sentimientos irracionales, sentimientos que iban en contra de mi ética moral y religiosa...aún así te seguí amando.

No me importo ir en contra de mis principios, por ti lo hubiera dado todo. Podrás decir que te amé con un amor irreflexivo, tal vez así fue el amor que sentí, o aun siento por tí. Irreflexivo, desequilibrado y tal vez hasta imprudente...
...No me avergüenzo de ello, así es mi manera de amar. Cuando entrego mi corazón a alguien, lo entrego completamente. Como también entrego mi pasión absoluta, en otras palabras, entrego todo lo mejor de mi. Te lo expresé siempre...
...Te decía que deseaba darte lo mejor de mi persona. Contigo me sentía vivir en la gloria. No me arrepiento de haberte conocido, porque contigo aprendí a ver el amor en todas sus dimensiones.
¿Recuerdas cuando echaste la Rosa blanca en las aguas, desde el muelle de viña del mar? Echaste esa rosa al mar para que cruzara los océanos y me llegara hasta aquí, hablando (simbólicamente) claro. Aquí recibí esa linda flor, y la contemplaba en mis tiempos de nostalgia...Cada vez que la veía, pensaba en ti...
...Pensaba en el tierno beso que le diste antes de arrojarla al agua. ¡Que flor tan afortunada! Ella tuvo la dicha de sentir el roce de tus labios en sus delicados pétalos y su aroma se impregno en tu piel...
En mis momentos de soledad percibía su aroma y rozaba suavemente sus pétalos con mis labios, de esa forma sentía tus labios sobre los míos.También recuerdo las frecuentes conversaciones que tuvimos por teléfono, especialmente una. Recuerdo que en esa ocasión tuvimos una conversación muy prolongada. Hablamos de todo un poco y reímos como nunca...¿Lo recuerdas?...
Recuerdo tus palabras de amor, me expresabas tanto amor, que me parecía estar viviendo un sueño, me decías que me amabas y me lo repetías hasta el cansancio. ¡Como olvidarlo si aún tengo el timbre de tu voz en mis oídos!Sin exageración alguna, esa vez me expresaste un te amo como unas diez veces seguidas.
Me expresaste amor hasta quedar sin aliento. Sabias muy bien como transportarme hasta el cielo, aún sin "tocarlo"...
Solías ser muy tierno, dulce, apasionado y también me hacías reír hasta el cansancio, con tus bromas. Tu buen humor es algo que he admirado desde el primer día que te conocí, creo que por eso me cautivaste. El día que te conocí me hiciste reír con tus ocurrencias, captaste mi atención con tu carácter tan peculiar, realmente me deslumbraste. Así comenzó lo nuestro...¿Lo recuerdas?...
Te cuestiono como si estuvieras presente, disculpa, siempre te he hablado así, como si mis ojos estuvieran viéndose en los tuyos.
¿Sabes?... El otro día, uno de tantos días en los que regularmente pienso en ti, recordaba algo, algo muy importante para mi... Recordaba la noche que prometiste venir a mi encuentro, lo juraste por la memoria de tu difunto padre. A veces hacemos promesas sin poder cumplirlas. Recordaba en lo bello que fue escuchar esa promesa.

No te estoy reprochando nada, solo quiero que tengas presente que fue muy hermoso de tu parte prometerme eso. Tal vez en aquel entonces, el amor que sentías por mi era tan inmenso...que te hizo decir cosas lindas.
A veces contemplo el firmamento en noches despejadas, y al mirar las estrellas pienso en ti...y me viene a la mente la canción de Rocío Durcal, esa que te hice escuchar por teléfono...se titula, “Quédate conmigo esta noche”...


¿La recuerdas?...
...Siempre que miro las estrellas me acuerdo de ti, y de esa canción que te dedique aquella noche. Al comienzo de la primera estrofa te quedaste muy callado, escuchaste la canción con mucha paciencia. Y Cuando se termino, me diste las gracias, para luego decirme que te gusto mucho. Recuerdo que suspirabas profundamente, yo podía escuchar tu respiración agitada a través de la línea telefónica...Hasta hiciste una broma, dijiste que no sabias si sufrías del corazón, o suspirabas profundamente por el gran amor que sentías por mi.
A veces te comportabas como un chiquillo mimado, eras mi chiquillo mimado, incluso, en ocasiones solía llamarte así, mi chiquillo... ¿lo recuerdas?
Cuando te sentías agotado y triste, acudías a mis brazos, yo te recibía siempre con una sonrisa en mi rostro. Te daba amor, te daba mi pasión, mi ternura y todo mi afecto, tu eras para mi...¡mi todo!
Eras mi amante perfecto, mi compañero predilecto, ante mis ojos, eras el hombre ideal. Ahora al recordarte, no me siento triste por lo que un día fue, porque me han quedado todos los hermosos recuerdos. Se muy bien que no puedo vivir solo de recuerdos, sin embargo, son tus recuerdos los que hasta ahora han mantenido viva mi ilusión.
¿Te seguiré amando?...
...Esa pregunta la he repetido muchísimas veces. A veces mi respuesta es sí, otras veces es no. Realmente no sé si he dejado de amarte. He tenido oportunidades para rehacer mi vida. Pero al pensar en todo el daño que podría causar a cierta persona, me he acobardado, y nunca he tenido el valor suficiente como para darle oportunidad a otras personas...
Tú mas que nadie conoce mi manera de pensar, siempre le he temido a la infidelidad. Contigo fui infiel con el pensamiento, lo sé, eso cuenta como infidelidad...Porque se es infiel hasta con el pensamiento. ¡Te amaba tanto!...Que me hubiera entregado a ti, por amor.
¿Sabes?...Hace poco, conocí a una persona que me cautivó, eso sentí al poco tiempo después de haberlo conocido. Una persona lindísima, muy parecido a ti en carácter...
Al irlo tratando comenzaba a sentir algo por él. Cometí la torpeza de expresarle mi sentir, tu me conoces muy bien y cuando siento algo lo digo sin miedo alguno, sin pensar en las consecuencias...

...Él, desde el principio de nuestra amistad me hizo participe de sus sentimientos hacia otra persona, siempre demostró amor por esa persona... ¿Te imaginas?..fue su primer y gran amor, eso creo, porque eso era lo que veía en él, amor, mucho amor y sufrimiento por ella.

Él sufría por ella, y yo por ti, éramos como dos náufragos en la deriva, dos almas que unió la soledad...
...Dos almas que se tuvieron que alejar del uno del otro...
Él, por no ilusionarme se comenzó a alejar de mi. No pudo desterrar de su corazón a su amada...Y ahora me pregunto...
¿Comencé a sentir algo por él, sólo porque en él, te miraba a ti? ...No lo sé, realmente no lo sé. No me llegue a enamorar de él, pero tampoco niego que llegue a sentir algo muy lindo por él.
Creo que nadie podrá borrarte de mi mente, y sacarte de mi corazón. Hasta ahora nadie ha sido capaz de cautivarme como un día lo hiciste tú...
¿Eso es amor o pecado?...
La respuesta son las dos cosas...Amor, por el sentimiento tan bello que un día hiciste que naciera en mi corazón, y pecado, por amar a alguien cuando me está prohibido amar.
Nunca hicimos el amor, pero pudimos vivir y sentir la gran pasión que nos quemaba las entrañas. Pude palpar tu piel, y sentir tus apasionadas caricias. Pude saborear tus besos, y sentir en mi cuerpo tus manos temblorosas cuando recorrías con ellas cada centímetro de mi piel.
Lo que tu y yo vivimos fue algo muy especial...Y creo que nunca te podré olvidar. Tu recuerdo vivirá para siempre en mi memoria, ¿sabes?...
...Podría ir a buscarte hasta el fin del mundo...
Pero, ¿para qué? ...Ya nada tiene caso, porque haz dejado en mi, dudas, muchas dudas. Esas dudas corroen el alma, ante todo, está mi orgullo de mujer, y jamás buscaré a alguien que no sé con certeza si verdaderamente me amó...





Yo sentí que me amaste en nuestro momento, sentía tu gran amor en mi...Pero acaso, ¿un amor así tan rápido se olvida?
O verdaderamente, te alejaste por no hacerme sufrir. ¿Realmente se puede hacer eso?...
¿Se puede dejar ir al verdadero amor, solo por pensar que no somos capaz de hacer feliz al ser amado?
Las respuestas amado mío, realmente no las sé, no tengo ninguna respuesta a mis preguntas, como tampoco tengo disipadas las dudas.

¿Estaré destinada a amar para siempre a un recuerdo?
¿Podrá mi corazón vivir sin una ilusión todo el tiempo?
¿Volveré a Soñar, como me hiciste soñar tú?
¿Volveré a encontrar a alguien como tú?
No tengo respuestas a mis preguntas, solo quiero que guardes en tu corazón y en tu memoria...esta carta que hoy redactó mi corazón para ti.


Manu

jueves, 3 de mayo de 2007

El Arte de los Privilegiados

Vi la costa retroceder y supe que algo andaba mal, corrí desesperado porque el instinto me lo pedía. La bahía fue una gran fotografía en un momento y después nos devoro.
Solo mire tu parte de la metamorfosis, aunque me enamore de tus ojos que no cambian.
No suena convincente que la soledad sea tan fiel, me gusta tu miel, eres dulce y natural como la isla que no sabe de amores sino de naufragios. Ahora tu propio gobierno te traiciona, tu quedas siendo el enemigo popular por un producto de injusticias, yo yo estoy encerrado pero me rió de tu desgracia porque los muros hablan y murmuran la pasión prohibida de dos polos negativos que no se van a atraer.

Tú me puedes sacar todo pero si ella se quiere quedar aquí, ella se queda. Eras parte de una dinastía, el oro tenia mas valor brillando a tu alrededor, yo supe de tu fragilidad y nunca confesé, no fue por temor al poder, fue temor de que llegue el momento y tener que elegir entre la luna y el sol, ya no volveremos a verlos jugar con el día, pasándoselo de mano en mano, ya lo sabemos pero no aceptaremos tan grande injusticia, jamás aceptaremos que uno reine y el otro desaparezca para siempre.
Yo te invito a mi mundo, quiero enseñarte lo que es dejarse llevar, quiero mostrarte lo que se ve si cierras los ojos y abres el corazón, quiero que aprendas que hay mucho más que la realidad si tienes la suficiente fragilidad como para sentir.
Es muy ambigua la situación: Siento que extraño a una extraña porque nunca entendí tu adiós.





Manu

CUANDO ESTEMOS VIEJITOS

Cuando estemos viejos y se nos acorte el paisaje en los ojos, y el sol del invierno se nos ponga flojo, y nos cachetee la cara el espejo.

Cuando estemos viejos y tiemblen mis manos al tomar las tuyas, y nos falte el llanto la risa y la bulla de esos diablillos que ya estarán lejos.

Cuando estemos viejos, cuando estemos solos, cuando no haya nada, y nos duela todo.

Cuando solo exista la casa vacía y anden en silencio tu sombra y la mía...nos querremos tanto! que nuestro cariño, llenará la ausencia de esos chiquillos...

Cuando estemos viejos yo te lo prometo, compañera mía! serán nuestros años plenos de dulzura serán nuestras horas llenas de poesía andaremos juntos, viejitos inquietos las 4 estaciones de un mundo de nietos y verás, mi vida, que miente el espejo pues seremos novios cuando...estemos viejos...

MANU

domingo, 29 de abril de 2007

¡¡¡ AUSTRALIA CON DOS COJONES !!!

- Esto que sigue es traducción literal- Los musulmanes que quieren vivir conforme a la ley Islámica Sharia fueron invitados, el miércoles pasado, a salir de Australia, apuntados por el gobierno como potenciales terroristas.- Un día después de que un grupo de líderes Musulmanes prometió lealtad a Australia y su Reina, en un encuentro especial con el primer ministro John Howard, él y sus Ministros hicieron prometer a los extremistas que afrontarían las medidas necesarias. El tesorero Peter Costello, visto como el heredero forzoso de Howard, hizo alusión a que podrían pedir a algunos clérigos radicales que dejaran el país, si ellos no aceptaran que Australia era un estado secular, y sus leyes fueron hechas por el Parlamento. "Si aquéllos no son sus valores, si ustedes quiere un país con ley Sharia o un estado teocrático, entonces Australia no es para ustedes ", dijo él en la televisión nacional.- "Yo he dicho a los clérigos que hay dos leyes para la gente gobernante en Australia: una es la ley australiana, y otra la ley Islámica, que es falsa. Si usted es no están de acuerdo con la ley parlamentaria, tribunales independientes, democracia, y prefirieran la ley Sharia, y tienen la oportunidad de ir a otro país, donde se practica esta ley, quizás, entonces, ésta es una mejor opción ", dijo Costello.- Preguntado si él pensó forzar a los clérigos radicales a marcharse, dijo que posiblemente podrían pedir a aquéllos con la ciudadanía dual moverse a otro país. El ministro de educación Brendan Nelson, más tarde, dijo a reporteros que los musulmanes que no quisieran aceptar valores locales deberían irse.- "Básicamente, la gente que no quieran ser Australianos, y que no quieran vivir con valores australianos y entenderlos, entonces, ellos pueden irse", dijo él. - Por otro lado, Howard enfadó a algunos musulmanes australianos el miércoles, al dar su apoyo a agencias de espionaje que supervisan las mezquitas nacionales. Dijo: " Los INMIGRANTES, NO AUSTRALIANOS, DEBEN ADAPTARSE. Tómenlo o abandónenlo. Estoy harto de que esta nación preocupe de si ofendemos a algún individuo o a su cultura. Desde que los terroristas nos atacaron en Bali, hemos experimentado una oleada en el patriotismo por la mayoría de Australianos"- "Sin embargo, el polvo de los ataques apenas había desaparecido cuando lo políticamente correcto se dejo ver y la muchedumbre comenzó a quejarse de la posibilidad que nuestro patriotismo ofendía a otros. No estoy contra la inmigración, y tampoco sostengo un rencor contra alguien que busca una mejor vida viniendo a Australia. "- "Sin embargo, hay unas cosas que los que recientemente han venido a nuestro país y, al parecer, algunos nacidos aquí, tienen que entender. Esta idea de Australia de ser una comunidad multicultural ha servido sólo para diluir nuestra soberanía y nuestra identidad nacional. Como australianos, tenemos nuestra propia cultura, nuestra propia sociedad, nuestra propia lengua y nuestro propio modo de vivir. Esta cultura ha sido desarrollada en más de dos siglos de luchas, juicios y victorias por los millones de hombres y mujeres que han buscado la libertad. Hablamos principalmente el INGLES, no el libanés, el árabe, el chino, el japonés, el ruso, o cualquier otra lengua. ¡Por lo tanto, si usted desea hacerse parte de nuestra sociedad, aprenda la lengua!"- "La mayor parte de los australianos creen en Dios. Esto no es cosa de algún cristiano derechista, pero un hecho es cierto, y es que hombres y mujeres cristianos, fundaron esta nación sobre principios cristianos, y esto está claramente documentado. Es seguramente apropiado mostrarlo sobre las paredes de nuestras escuelas. Si Dios le ofende, entonces sugiero que usted considere otra parte el mundo como su nueva casa, porque Dios es parte de nuestra cultura"- "Aceptaremos sus creencias, y no le haremos preguntas. Pero daremos por hecho que usted acepta las nuestras, y vive en paz y armonía con nosotros. Si la Cruz le ofende, o no le gusta, entonces usted debería considerar seriamente marcharse a otra parte de este planeta. Somos felices con nuestra cultura y no tenemos ningún deseo de cambiarla, y realmente no nos preocupamos cómo hizo usted las cosas en su lugar de procedencia. Le cueste lo que cueste, guarde su cultura, pero no fuerce a otros. Este es NUESTRO PAÍS, NUESTRA TIERRA, Y NUESTRO MODO DE VIVIR, y le permitiremos la oportunidad de disfrutar de todo esto. Pero una vez que usted se queje, lloriquee, y no acepte Nuestra bandera, Nuestra promesa, Nuestras creencias cristianas, o Nuestro modo de vivir, sinceramente le animo a hacer uso de otra gran libertad australiana: ' EL DERECHO DE MARCHARSE '." - "Si usted no es feliz aquí, entonces, MARCHESE. No le forzamos a venir aquí. Usted pidió estar aquí. Entonces, acepte el país que USTED eligió."

TE PARECES A TU PADRE..........

Esta frase, dicha a manera de reproche a una niña, adolescente o mujer joven, desconozco la edad que tenía; la escuché de los labios de una mujer de ochenta y ocho años de edad, pronunciada con amargura, con algo de nostalgia y una entonación que quisiera le fuera explicado, al menos ahora, porqué su madre, a la que amó entrañablemente, se la dijo, sin existir mas razón para ello que tener un carácter tal vez demasiado fuerte para una mujer.
Temperamento, más que carácter, diría yo, propio de un hombre forjado en la lucha diaria por sobrevivir a situaciones extremas. Un temperamento propio de seres que se oponen a las adversidades de la naturaleza, así como las propias que impone la conciencia a los seres racionales, tendiendo a pasar por encima de todo lo que les rodea a fin de conseguir lo que anhelan. Temperamento propio de hombres acostumbrados a matar con el pretexto de la caza. Seres que no piensan cuanto dañó originan por su conducta personal a los demás seres que pueblan su región. Temperamento que impulsa al hombre a destruir para sobrevivir, pero que por su violencia no le permite sentarse a pensar como obtener lo mismo por otro procedimiento que no implique destrucción.
En fin, temperamento, carácter y personalidad propios de seres inconformes, pero a la vez inflamados de un orgullo personal cuyo único soporte consiste en espetar a los cuatro vientos como ellos, y solo ellos, han sido capaces de pasar de un estado en el que un trozo de tierra, trabajado con amor por sus abuelos y padres, los alimentó cuando fueron niños, pero que hoy debe repartirse entre muchos hermanos y, desde luego, resulta escasa para alimentar a tantas bocas como han de surgir de tantas familias, logrando colocarse, casi siempre por la especulación, en una mejor posición económica que les permite vivir y alimentar a su compañera y descendientes.
Temperamento, carácter y personalidad propios de ese hombre que se convulsionó dentro y se expandió fuera de Europa, porque en su territorio ya no había cabida para mas seres al ritmo de crecimiento poblacional que habían logrado, y, que, por falta de dirigentes sociales que pusieran sus esfuerzos al servicio de las masas de población en lugar de las masas de población a su servicio, aunada la escasa instrucción elemental y prácticamente nula cultura en el ámbito de esas grandes masas de población, acrecentado por la irracional explotación de selvas y tierras agrícolas así como la crianza de ganado para la alimentación humana. En ese hombre todo, o casi todo, es brusco, violento, pisotea cuanto se opone a su avance, exprime a todos los que de una u otra forma puede sojuzgar, casi siempre personas cercanas de la familia, a la vez que se muestra magnánimo en extremo descabellado con los ajenos e incluso desconocidos que se aproximan a él, y yendo más allá, incluso personas ajenas que él y sólo él considera sus amigos, sin que de ellos haya salido un solo gesto que así lo confirme. En conclusión, temperamento, carácter y personalidad propios de un pequeño señor feudal, dueño de honor, vidas y haciendas de todos aquellos que por diversas circunstancias han caído dentro de su feudo. Temperamento, carácter y personalidad no exclusivo, pero si frecuente dentro de algunos países de Europa o al menos de España en los albores del siglo veinte.
Hagamos un pequeño paréntesis y señalemos esta pregunta que yo algunas veces me he planteado: ¿la primera guerra mundial, se habría desarrollado si esos "dirigentes europeos", que sentían la violencia de su explosión demográfica y no sabían como manejarla, pero que, al menos por los procedimientos utilizados, tampoco eran capaces de pensar como resolverla sin destruir, hubieran establecido alianzas estratégicas con las naciones recién independizadas de España y Portugal que conformaban una América Latina despoblada y que los Estados Unidos habían mostrado claramente al mundo al despojar a México de más de la mitad de sus territorios; creando la primera y mayor alianza socio_económica que hubiera conocido la humanidad hasta ese momento, solicitando territorios donde colocar a su población a cambio de aportaciones, pagables con el mismo oro arrancado a los pueblos de México y el Altiplano Andino durante la conquista, además de nuevas e ilimitadas posibilidades de comercio entre la antigua y cansada Europa y las Nuevas Naciones Norte, Centro y Sud Americanas, evitando así, entre otras cosas esa catástrofe que hoy nos abruma a todos los occidentales, proveniente del éxodo de italianos hacia los Estados Unidos y que dio origen, junto con la corrupción, primero al contrabando, después a la prostitución como negocio y finalmente al tráfico de substancias estupefacientes que hoy se ha entronizado a escala mundial, y fuera de las mafias italianas?
Pero dejemos el paréntesis y continuemos con la situación que nos ocupa. El temperamento de esa mujer de ochenta y ocho años, como dije, es más parecido al temperamento masculino que al femenino, sin embargo su carácter es dulce. Cuando ella se remonta a las altas regiones del espíritu, manifiesta una personalidad encantadora, pero desgraciadamente, cuando está completamente sola, su temperamento la lleva hacia pensamientos sombríos de pétrea dureza. ¿Porqué ella está sola?. Bueno, la vida le concedió un compañero con él convivió gran parte de su vida, pero falleció hace ya bastantes años; como no tuvieron hijos, ignoro la causa, el resultado es el mismo: Soledad. ¿Por qué no buscó un segundo compañero?; lo ignoro también, pero supongo que las mujeres de su generación fueron educadas para tener un solo compañero en las buenas y en las malas. El resultado sigue siendo el mismo: Soledad.
Y, la soledad a esas alturas de la vida no es saludable, ya que conlleva a recordar en demasía. A recordar lo que sufrimos, a rumiar con los datos que nos aporta la memoria, las posibles causas y culpables de nuestros sufrimientos, tornando nuestra realidad actual en una existencia amargada por esos recuerdos muy lejanos que acuden a nuestra mente en substitución de una vida actual más rica espiritualmente.
Siempre he afirmado que la Soledad en el espíritu humano es necesaria, diría indispensable. Recordemos un pasaje del libro Ariel, hermosamente escrito por el Uruguayo José Enrique Rodó:

. . . dentro, muy dentro, aislada del alcázar ruidoso por cubiertos canales, oculta a la mirada vulgar - como la perdida iglesia de Uhland en lo esquivo del bosque - al cabo de ignorados senderos, una misteriosa sala se extendía, en la que a nadie era lícito poner la planta, sino al mismo rey, cuya hospitalidad se trocaba en sus umbrales en la apariencia de ascético egoísmo. Espesos muros la rodeaban. Ni un eco de bullicio exterior, ni una nota escapada al concierto de la Naturaleza, ni una palabra desprendida de labios de los hombres, lograban traspasar el espesor de los sillares de pórfido y conmover una onda del aire en la prohibida estancia. Religioso silencio velaba en ella la castidad del aire dormido.
La luz, que tamizaban esmaltadas vidrieras, llegaba lánguida medido el paso por una inalterable igualdad, y se diluía como copo de nieve que invade un nido tibio, en la calma de un ambiente celeste. - Nunca reinó tan honda paz; ni en oceánica gruta, ni en soledad nemorosa. - Alguna vez - cuando la noche era diáfana y tranquila - abriéndose a modo de dos valvas de nácar la artesonada techumbre, dejaba cernerse en su lugar la magnificencia de las sombras serenas. En el ambiente flota como una onda indisipable la casta esencia del nenúfar, el perfume sugeridor del adormecimiento pesaroso y de la contemplación del propio ser. Graves cariátides custodiaban las puertas de marfil en la actitud del silenciario. En los testeros, esculpidas imágenes hablaban de idealidad, de ensimismamiento, de reposo...- Y el viejo rey aseguraba que, aun cuando a nadie fuera dado acompañarle hasta allí, su hospitalidad seguía siendo en el misterioso seguro tan generosa y grande como siempre, sólo que los que él congregaba dentro de sus muros discretos eran convidados impalpables y huéspedes sutiles.
En él soñaba, en él se libertaba de la realidad, el rey legendario; en él sus miradas se volvían a lo interior y se bruñían en la meditación sus pensamientos como las guijas lavadas por la espuma, en él se desplegaban sobre su noble frente las blancas alas de Psiquis... Y luego, cuando la muerte vino a recordarle que él no había sido sino un huésped más en su palacio, la impenetrable estancia quedó clausurada y muda para siempre; para siempre abismada en su reposo infinito; nadie la profanó jamás, por que nadie hubiera osado poner la planta irreverente allí donde el viejo rey quiso estar solo con sus sueños y aislado en la última Thule de su alma.
Yo doy al cuento el escenario de vuestro reino interior. Abierto con una saludable liberalidad, como la casa del monarca confiado, a todas las corrientes del mundo, existía en él, al mismo tiempo, la celda escondida y misteriosa que desconozcan huéspedes profanos y que a nadie más que a la razón serena pertenezca. Sólo cuando penetréis dentro del inviolable seguro podréis llamaros, en realidad, hombres libres.
Como podéis observar en lo escrito por Rodó, la Soledad es necesaria para purificarnos a nosotros mismos, pero cuando esa misma Soledad, como en el caso de nuestra protagonista produce pensamientos no saludables, debe rechazarse con una férrea voluntad y buscar alguna actividad que la substituya racionalmente, bien mediante algo manual que demande creatividad, bien mediante alguna actividad social que demande coordinación, o la creación intelectual que demande alguna forma de esfuerzo físico aunado al esfuerzo mental que implica, o la actividad que os parezca aplicable en vuestro caso particular, pero siempre fundamental y preeminente sobre las demás actividades que no impliquen acción conjunta o concentración mental creativa.
Independientemente de los convencionalismos sociales, yo siempre he insistido en que los seres humanos somos más útiles a nuestros semejantes conforme acumulamos experiencia de vida. Acumular experiencia es una obligación de la vida que se logra mediante la racionalización de la observación de los hechos acaecidos en nuestro entorno. Una forma racional de acumular experiencia de vida consiste en consultar a las personas sobre como resolverían determinada cuestión. Una forma de acumular experiencia de vida consiste en hacer entender a los que nos rodean que nosotros, los que ya no somos jóvenes de cuerpo, pero sí lo somos en espíritu, somos valiosos para ellos, para su acumulación de experiencia de vida. Como se puede observar es una interacción en la cual es muy aplicable lo que expresa
Rodó: . . . pensad al mismo tiempo en que la más fácil y frecuente de las mutilaciones es, en el carácter actual de las sociedades humanas, la que obliga al alma a privarse de ese género de vida interior, donde tienen su ambiente propio todas las cosas delicadas y nobles que, a la intemperie de la realidad, quema el aliento de la pasión impura y el interés utilitario proscribe.
El afán de reducir costos mediante producción cada vez más eficiente y veloz, priva a las personas de mayor edad y menor rapidez de respuesta de muchos trabajos remunerados. Está bien, dejad a los jóvenes de cuerpo esas tareas, pero los adultos mayores bien podemos ocuparnos de enseñar a las nuevas generaciones, junto con nuestros conocimientos, nuestra experiencia acumulada de vida, solo que a veces somos nosotros mismos los que nos auto_mutilamos, al privar a nuestra existencia de esa vida interior. Al condicionarnos al interés utilitario nuestro único objetivo de acumular riqueza, poseer bienes materiales, perdiendo de vista que cuando la muerte llegue a cada uno de nosotros nos recordará que solo somos huéspedes en el mundo, que la vida con sus alegrías y penas nos ha sido prestada; que correspondió a nuestra sensibilidad interior hacer de su caudal un tesoro de experiencia de vida o bien habernos hundido en su profundo e impenetrable pantano.
Es prudente recordar al gran nayarita, Amado Nervo, en su poema en Paz, que nos enseña su experiencia de vida, diciendo:
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas;
cuando sembré rosales coseché siempre rosas.


. . . Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno;
¡mas tu no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas . . .
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz,
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
Te pareces a tu padre, fue una frase esgrimida por una mujer que sufrió mucho la opresión de un hombre que a su vez sufrió mucho, porque no pudo ser feliz, porque hizo infelices a su compañera y a sus hijas e hijo, porque él mismo fue no feliz al no haber podido sentirse bien consigo mismo; al mismo tiempo es hoy una frase que hace sufrir, a quizá sesenta o setenta años de haber sido pronunciada, sigue dañando, por vía de la memoria, a una persona que no la comprendió, pero que tampoco ha sido capaz de perdonar. Por ahí vi una vez una hoja en que estaba escrito un sabio consejo que más o menos decía así: Todo lo que digamos debe reunir tres características, o bien, si lo preferís debe pasar tres bardas:
Debe ser Verdadero; si no lo es, no lo digas.
Debe ser Bondadoso. Si es verdadero, pero no encierra bondad, no lo digas.
Debe ser Necesario. Si es verdadero y bondadoso, pero no es necesario, no lo digas
Es un buen consejo de sabiduría para no hablar sino lo preciso.
Si nuestra protagonista, agraviada, herida por su propia madre, a la que amó y respetó entrañablemente, hubiera analizado la frase: -Te pareces a tu padre, quizá no hubiera podido comprenderlo, pero ante semejante conflicto psicológico no soluble, debió haber utilizado su inteligencia para eliminar de su memoria, y de su vida, algo tan amargo, mediante el perdón. El perdón no solo debe ser concedido a quien nos lo solicita arrepentido de su ofensa hacia nosotros, no; el perdón es fundamentalmente un acto interno de nuestra propia alma: -"Perdónalos, Señor, no saben lo que hacen".
Cuanta luz, cuanta bondad, cuanta sabiduría encierra esa frase. Jesús, en su agonía, pide a su padre que perdone a sus ofensores, limpiando su alma de rencor, para así poder entregarle un alma limpia y sosegada. Voy a finalizar insertando un hermoso poema de la poetisa Chilena, Premio Nobel de literatura 1945, Gabriela Mistral, titulado El Ruego, que tiene mucho que ver con ese acto de perdón del que os estoy hablando; de ese perdón que no se da a aquel que nos lo pide, sino que se otorga para que nuestra alma deje de sufrir:
Señor, tú sabes cómo, con encendido brío,
por los seres extraños mi palabra te invoca.
Vengo ahora a pedirte por uno que era mío,
mi vaso de frescura, el panal de mi boca,
cal de mis huesos, dulce razón de la jornada,
gorjeo de mi oído, ceñidor de mi veste.
Me cuido hasta de aquellos en que no puse nada;
¡no tengas ojo torvo si te pido por este!
Te digo que era bueno, te digo que tenía
el corazón entero a flor de pecho, que era
suave de índole, franco como la luz del día,
henchido de milagro como la primavera.
Me replicas que es de plegaria indigno
el que no untó de preces sus dos labios febriles,
y se fue aquella tarde sin esperar tu signo,
trizándose las sienes como vasos sutiles.
Pero yo, mi Señor, te arguyo que he tocado,
de la misma manera que el nardo de su frente,
Todo su corazón dulce y atormentado,
¡y tenía la seda del capullo naciente!
¿Qué fue cruel? Olvidas, Señor, que le quería,
y el sabía suya la entraña que llagaba.
¿Qué enturbió para siempre mis linfas de alegría?
¡No importa! Tú comprende: ¡yo le amaba, le amaba!
Y amar (bien sabes de eso) es amargo ejercicio;
un mantener los párpados de lágrimas mojados,
un refrescar de besos las trenzas del cilicio,
conservando, bajo ellas, los ojos extasiados.
El hierro que taladra, tiene un gustoso frío,
cuando abre cual gavillas, las carnes amorosas.
Y la cruz (Tu te acuerdas ¡oh Rey de los judíos!)
se lleva con blandura, como un gajo de rosas.

Aquí me estoy, Señor, con la cara caída
sobre el polvo, parlándote un crepúsculo entero,
o todos los crepúsculos a que alcance la vida,
si tardas en decirme la palabra que espero.
Fatigaré tu oído de preces y sollozos,
lamiendo, lebrel tímido, los bordes de tu manto,
y ni pueden huirme tus ojos amorosos
ni esquivar tu pie el riego caliente de mi llanto.
¡Dí el perdón, dilo al fin! Va a esparcir en el viento
la palabra el perfume de cien pomos de olores
al vaciarse; toda agua será deslumbramiento;
el yermo echará flor y el guijarro esplendores.
Se mojarán los ojos obscuros de las fieras,
y, comprendiendo, el monte que de piedra forjaste,
Llorará por los párpados blancos de sus neveras:
¡toda la tierra tuya sabrá que perdonaste!
Con mi afecto, a todos vosotros;
Septiembre dos de dos mil dos.
PD.- Esto lo escribí una noche después de escuchar la frase de labios de una mujer de ochenta y dos años, dicha con una enorme carga de amargura en voz y expresión. Estimo que no es la única mujer a la que se la han dicho; y, no es España el único país en el que frases tan duras como esa son vertidas en un alma sensible, que una vez escuchada no sabe que hacer con ella, y, así, se decanta como lo hacen un álcali o un ácido corroyendo lo que tocan, pero no matando; sólo dañando sin sentido alguno, la vida futura de ese ser, que ni pidió nacer ni tiene culpa alguna en parecerse físicamente o espiritualmente a alguno de sus progenitores. Lo escribí, porque apunta una posible solución y porque manifiesta una forma de violencia intra familiar que no debe subsistir.